Los duques de Sussex sacuden la jaula dorada de la monarquía

Tradicionalmente, el Palacio de Buckingham protege a la familia real británica trazando una línea entre lo público y lo formal, por un lado, y lo personal por el otro.

La negativa a comentar sobre lo personal es una interpretación estratégica de la máxima de la familia: «Nunca te expliques, nunca te quejes».

Pero la división entre lo público y lo personal siempre fue un artificio. Los miembros de la realeza se casan frente a decenas de millones de personas, tienen funerales de estado, publican fotos en cumpleaños y aniversarios, y permiten que conozcamos una parte de sus vidas privadas a cambio de una cobertura de prensa generosa y tranquila.

Pero esa división, aunque a menudo se ignore, sigue siendo el principio rector de la relación formal de la familia real con el mundo exterior.

Ahora, lo que vemos, son las contradicciones que surgen de la mezcla de lo personal y lo público.

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