Aprende a hacer esta práctica sexual sin riesgos y con éxito

El sexo oral (cunnilingus o felación) es una de las prácticas más habituales en las relaciones sexuales. “Se dice que más del 85% de los adultos lo incluyen en sus encuentros, ya sea como preludio al coito o como práctica en sí”.

El sexo oral consiste en “la estimulación de los genitales, sobre todo, del glande del clítoris, del glande del pene, o el ano, usando para ello la boca, más concretamente los labios y la lengua”, describe Murillo. Es una práctica muy habitual en las relaciones sexuales porque, normalmente, es muy placentera.

Esto se debe, sobre todo, a que “el glande del pene tiene aproximadamente 4.000 terminaciones nerviosas y el clítoris cuenta con unas 8.000, lo que convierte a estas zonas del cuerpo en extremadamente sensibles a la recepción de estímulos”. Por esto, el sexo oral, bien realizado, puede producir “mucho placer y de la mejor calidad”, afirma Murillo.

El sexo oral puede ser tan potente de excitación que la persona que lo recibe “puede llegar rapidamente al orgasmo”, señala Molero, tanto en hombres como en mujeres.

El sexo oral hacia un hombre “consiste en estimular toda la zona del glande y del tronco del pene con la estimulación oral, con la lengua y con la boca”, indica. En la mujer, “la idea es estimular con la boca o la lengua la vulva o la zona del clítoris que es la más sensible y es donde se localizan los estímulos sexuales”.

“La sensación placentera de ambas prácticas (hombre y mujer) se produce gracias, entre otras cosas, a llevar un ritmo determinado y a saber dónde hay que detenerse más. Si el estímulo se mantiene con cierta intensidad, la excitación aumenta y puede llegar a producir el orgasmo, que en el hombre coincide con la eyaculación, pero en la mujer, no siempre”, indica la presidenta de la Federación Española de Sociedades de Sexología.

La persona que lo realiza, fisiológicamente, no recibe ningún placer, pero psicológicamente sí. “El hecho de querer provocar placer en otra persona, llevar a cabo las acciones para conseguirlo y ver los resultados, puede producir gran satisfacción, de forma similar a cuando se le da un masaje relajante a quien se quiere proporcionar bienestar o se cocina para hacer feliz a una persona especial”, apunta Murillo.

Por otro lado, también es importante señalar que no a todo el mundo le gusta practicar el sexo oral. “Hay algunas personas que lo rechazan por el olor, por la textura de la zona o, simplemente porque no les gusta”, indica Molero.

Las causas pueden ser muchas, pero Murillo destaca estas:

Sentir asco al pensar en un contacto sucio y antihigiénico de la boca con los genitales, por donde se orina, se eyacula o se menstrúa.

Tener creencias de que es un acto impuro, inmoral o indigno.

Tener una educación o aprendizaje erróneo y negativo o nulo sobre el sexo oral.

Desconocer la sexualidad y la reproducción. Hay personas que piensan que puede haber un embarazo no deseado al practicar sexo oral.

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