Excelente guia para que puedas elegir el mejor lubricante

Tipos, usos e incovenientes

En general, “cualquier práctica sexual puede ir acompañada por un lubricante. Por eso es fundamental conocer sus aplicaciones e incompatibilidades”, recuerda Branni, además de los diferentes tipos que existen en el mercado, ya que la variedad es muy amplia.

Lo primero que hay que saber es que todos ellos se diferencian por su composición, “la cual determinará su textura, tiempo de actuación, pH, osmolaridad, olor, sabor y resto de propiedades”, informa Romero Toledo.

Así pues, hay lubricantes oleosos, de silicona y de base acuosa, y, dentro de ellos, existen además de diferentes sabores, con efecto frío o calor, excitantes, relajantes…

En cuanto a sus usos y contraindicaciones es importante saber estos consejos:

Los lubricantes de base acuosa: “Son más ligeros que el resto, más naturales, se absorben mejor, son menos untuosos, y, por lo tanto, más fáciles de retirar. Serían los de elección en el tratamiento de la sequedad vaginal, así como en la búsqueda de un embarazo ya que no interfieren con la movilidad de los espermatozoides. Sus propiedades hacen que sean los que más fácilmente se evaporan y por ello se debería usar mayor cantidad o reaplicar más a menudo que el resto, pero a su vez se podrían usar con preservativos y con juguetes eróticos de silicona sin problema”informa Romero Toledo.
Branni los describe como “los más versátiles para distintas prácticas sexuales y por su total compatibilidad con los juguetes eróticos y preservativos”. Además, “son respetuosos de la flora vaginal y anal y mantienen inalterado su pH”. Por todo ello, “es un lubricante aconsejable, sobre todo, en personas sensibles a irritaciones vaginales”. Además, destaca, “no dejan manchas y son muy fáciles a la hora de limpiar”.

Su principal inconveniente es que “se diluyen debajo del agua, por lo que no son productos aptos para el sexo en la ducha”.

Los lubricantes de silicona: “Son más densos que los anteriores y no se absorben con facilidad”, señala Romero Toledo. “Esto les proporciona cierta ventaja, ya que no sería necesario reaplicarlos constantemente al permanecer más tiempo en la superficie”.
Según la farmacéutica, “se pueden usar en todo tipo de encuentros, pero debido a su densidad y efecto duradero se utilizan habitualmente para el sexo anal y para el sexo en el agua”.

Como apunta Branni, “tienen un textura más sedosa y deslizante que los de agua y son los mejores para las largas sesiones de juegos sexuales incluso debajo del agua”. Además, recuerda, “son compatibles con preservativos y el látex en general”.

El principal inconveniente de este tipo de lubricante es que “son enemigos de la silicona por lo que no deben usarse con juguetes sexuales, a menos que no sean de plástico duro, vidrio o metal”.

El consejo de la experta de Platanomelón es que “si te has aventurado en una sesión de juegos rápida, evitar utilizar un lubricante de silicona ya que, en este caso puede que necesites una ducha para limpiarte”.

Los lubricantes oleosos: “Son los más grasos, más duraderos y de más lenta evaporación”, señala Romero Toledo. Por ello, “son también los más difíciles de retirar y pueden manchar”.
Branni los describe como los “que aseguran mayor desliz y duración”. Por ello, “son perfectos para masajes sensuales y se pueden utilizar tanto con los juguetes eróticos como para la masturbación y el sexo debajo de la ducha”. También, añade, “puede facilitar irritaciones en la vagina, así que, mejor optar por otro lubricante en las relaciones coitales”.

El principal incoveniente es que “son incompatibles con el látex”, ya que podría dañar su estructura y provocar su rotura. Por ello, no deberían usarse ni con preservativos ni con diafragmas”.

Es importante saber que la Asociación Española Para el Estudio de la Menopausia (AEEM) desaconseja el uso de lubricantes con base de aceite o silicona “en mujeres con sequedad vaginal porque son menos parecidos a las secreciones naturales que los lubricantes con base de agua y su pH o su osmolaridad no suelen ser los adecuados”.

PH y lubricante

El pH vaginal, informa Romero Toledo, “se sitúa entre 3,8 y 4,5 en mujer en edad fértil y debería ser el pH óptimo vaginal, aunque aumenta hasta casi 7 en la menopausia”. Un pH vaginal más alto “puede ser más propicio para el desarrollo de infecciones”. El pH del recto, en cambio, “se sitúa en torno a 7. Por ello, se recomienda utilizar un lubricante de pH 3,8-4,5 para uso vaginal y de 5,5-7 para uso anal”.

En cuanto a su composición, “según la OMS la osmolaridad (concentración de sustancias) de un lubricante debería ser inferior a 380 mOsm/ kg para minimizar el daño epitelial, aunque en la práctica se acepta hasta 1200 mOsm/kg”, recuerda Romero Toledo. Esta osmolaridad “suele depender generalmente de la concentración de glicoles y sobre todo de la de glicerol y propilenglicol que no debería ser superior al 8,3% del total, puesto que podría causar alergia”.

Algunos lubricantes contienen parabenos como conservantes. “Estos compuestos poseen un efecto estrogénico débil y podrían actuar como disruptores endocrinos, aunque no existen estudios suficientes sobre su seguridad”.

En su opinión, “se debería evitar el uso de lubricantes que contengan compuestos policuaternarios y, en concreto polyquaterniumh 15, puesto que su seguridad está cuestionada y tampoco se deberían usar los lubricantes que incluyan medicamentos en su composición como benzocaína ya que requieren prescripción médica”.

QPY