La energía sexual no desaparece solo se transforma

Cuando una persona percibe que su energía sexual se encuentra en niveles muy bajos y este hecho se transforma en un problema, Rodríguez Orellana aconseja que “lo recomendable es trabajar en la determinación de los factores concretos que lo provocan y si estos son psicológicos, somáticos o de ambos tipos”.

En muchas ocasiones, comenta la psicóloga, lo que ocurre es simplemente que el individuo atraviesa una época complicada, cuyo ejemplo pudiera ser la pandemia de coronavirus que actualmente padecemos, en la que dedicamos casi toda nuestra energía a ir superándola y a adaptarnos a la nueva situación, tan desafiante e inesperada.

“La transformación de la energía sexual dependerá de las características particulares de cada persona y de cada circunstancia. Pongamos algunos ejemplos: cuando una mujer acaba de ser madre, la totalidad de su energía va dirigida a responder a la nueva y exigente realidad, apenas queda algo para la sexualidad”, señala Rodríguez Orellana.

Otro caso paradigmático es el de la pareja que se separa y sus componentes no están muy por la labor de someterse en breve a nuevas experiencias. Normalmente, la energía se utiliza para adaptarse a la nueva situación y afrontar nuevos retos personales.

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