La masturbación compulsiva, cuándo es un problema?

¿La masturbación compulsiva es una adicción?

A la pregunta de si la masturbación compulsiva se considera una adicción al sexo, la responsable de Psicología Clínica y Sexología del Instituto de Urología Serrate & Ribal responde que “la masturbación compulsiva se incluye dentro del conjunto de conductas del Trastorno Hipersexual en el DSM-5, manual de referencia mundial para los trastornos psiquiátricos, o como se denomina popularmente adicciones sexuales”.

En este punto, desde el Servicio Psiquiatría y Psicología Hospital Universitario Dexeus indican que “el Trastorno Compulsivo Sexual o Hipersexualidad excesiva y no controlada engloba todas las conductas sexuales que, como la masturbación compulsiva, se convierten en un comportamiento inevitable que deteriora las relaciones familiares, afectivas, sociales, económicas o laborales. Desde este centro advierten que estas adicciones se caracterizan por pensamientos sexuales recurrentes a lo largo del día, la urgencia por llevar a cabo estas prácticas sexuales, la negación del problema, la falta de autocontrol y la necesidad de incrementar la intensidad y la frecuencia de la conducta sexual.

Por otra parte, Sánchez puntualiza que “la masturbación se tenga o no pareja es una conducta sana en sí misma” dado que “la patología deviene cuando perjudica a la vida de la persona por exceso, pero sobre todo por la impulsividad, es decir, por no tener control sobre ella”.

Masturbación compulsiva: ¿cuándo es necesario pedir ayuda?

La pérdida de control sobre el deseo sexual y la masturbación en sí es el principal indicador a la hora de detectar si es necesaria la ayuda de un profesional. Otros elementos, según Sánchez, que sirven para identificar si hay un problema es si la masturbación deja de ser un placer y se realiza para aliviar otros malestares, si aparecen sentimientos de culpa o si se abandonan las responsabilidades diarias y las relaciones con nuestro entorno para seguir masturbándonos.

Con respecto al tratamiento para la masturbación compulsiva, esta experta aclara que la finalidad no es la abstinencia sexual, sino suprimir el comportamiento sexual adictivo, potenciando una sexualidad más sana e integradora en la vida de la persona. “En estos casos se emplean la psicoterapia cognitivo-conductual, la terapia de exposición y prevención de respuesta, los tratamientos farmacológicos que facilitan el autocontrol de la persona, y también, aunque no existen datos contrastados que lo corroboren, la terapia de grupo basada en los mismos pasos y esquema que el de alcohólicos anónimos adaptado a la adicción sexual”, concluye Sánchez.

#QPY