Los abusos y educación estricta generan aversión al sexo

Perfil habitual y causas

El trastorno por aversión al sexo es mucho más común en mujeres. “El perfil habitual en la consulta de sexología es el de una mujer de entre 25 y 30 años”, según Rodríguez, quien agrega que la sintomatología empieza a gestarse mucho antes, “con las primeras experiencias sexuales y con la educación recibida durante la infancia y la adolescencia”.

Una educación afectivo-sexual muy estricta actúa como caldo de cultivo para la aparición del problema. Rodríguez confirma que persisten “ciertos modelos educativos en los que existe un excesivo tabú hacia la conducta sexual o, directamente, ésta se considera algo sucio o negativo, lo que genera que las personas sean más propensas a padecer este trastorno”.

Otro factor que influye es el machismo que sigue imperando en muchas relaciones de pareja. “Muchas chicas se sienten obligadas a tener relaciones sexuales porque si no su pareja les va a dejar”, ejemplifica Sánchez. Y, yendo un paso más allá, las mujeres víctimas de violencia de género también suelen sufrir maltrato sexual.

Los abusos sexuales y otros eventos traumáticos son, de hecho, una causa directa fundamental de la aversión al sexo. “El hecho de sufrir agresiones sexuales, los abusos continuados o las creencias religiosas extremas suelen estar detrás de la mayoría de los casos”, apostilla el sexólogo.

En casos no tan graves, las personas tímidas, con problemas para relacionarse socialmente, son más propensas a experimentar el trastorno.

¿Cómo afecta al bienestar y la vida en pareja?

Una de las principales consecuencias de la aversión al sexo es el alto grado de ansiedad que genera. “Como toda problemática relacionada con la ansiedad, tiende a extrapolarse a otros campos como las relaciones de amistad o el trabajo”, refiere Rodríguez.

Además, el paciente experimenta con frecuencia sentimientos de culpabilidad o de no sentirse correspondido por su pareja, que no entiende lo que le sucede. “Esto provoca un malestar palpable por lo que, a veces, se necesita complementar el tratamiento con una terapia de pareja además de la terapia sexual”, según el sexólogo.

Por otra parte, si la aversión ha surgido después de haber sufrido maltrato o abusos sexuales, hay que trabajar “tanto los aspectos emocionales como los sexuales”, indica Sánchez.

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