Los grandes riesgos de tener el frenillo del pene corto

Muchas personas no lo saben pero el frenillo también es una zona “erógena de gran sensibilidad, por lo que durante las relaciones sexuales su estimulación desencadena un aumento del placer”, añade Romero-Otero. De hecho, “la estimulación repetida de esta zona contribuye al reflejo eyaculatorio, tal como se ha podido observar en individuos con lesión de la médula espinal, que padecen aneyaculación o incapacidad para eyacular”. Este hecho “ha permitido la obtención de esperma de dichas personas con fines reproductivos mediante estimulación vibratoria del pene”, informa.

Pero no todos los hombres tienen el frenillo bien. Hay personas que lo tienen corto, lo que puede acarrear problemas relacionados, en gran medida, con la erepción y las relaciones sexuales. “Cuando el pene sufre una erección, el prepucio se retrae descubriendo el glande y a la vez, el frenillo que actúa como un ancla del prepucio se estira. Si este tejido es muy corto, queda muy tirante y a veces, dificulta la retracción de la piel que cubre el glande”, describe Peinado.

El frenillo corto o frenulum breve es, como su mismo nombre indica, “la patología secundaria a tener un frenillo demasiado corto, que limita el movimiento del prepucio, lo que puede conducir a molestias durante la actividad sexual”, indica el urólogo de HM Hospitales.

Y es que, como señala el urólogo, “no es infrecuente que un frenillo corto llegue a desgarrarse y causar dolor y sangrado”. Así, como señala Peinago, “puede ocasionar erecciones dolorosas”. Por lo general, “esto no supone una emergencia médica y el frenillo suele curarse cuando la hemorragia ha finalizado, pero puede ocurrir que, durante el proceso de curación, la formación de tejido cicatricial fibroso lo acorte aún más”.

Por esto es importante conocer los síntomas y adoptar una serie de medidas para evitar que esto pase.

Síntomas para su detección precoz

En la mayoría de las ocasiones, este defecto “es genético y se va manifestando durante el desarrollo”, pero en algunos casos “es secundario a un traumatismo o desgarro en la misma zona, generando una cicatriz que acorta el frenillo”, detalla Romero-Otero. Además, en otras ocasiones, menos frecuentes, “puede ser producido por infecciones genitales, que causan inflamación y posterior fibrosis (engrosamiento) y acortamiento del tejido del frenillo”.

Esta condición se detecta normalmente durante la pubertad, “al comienzo de la masturbación y las relaciones sexuales por las molestias que genera”. El síntoma principal es “la molestia o el dolor punzante que se tiene en la zona cuando se intenta retraer el prepucio”, describe Romero-Otero.

Este dolor “es patente durante la erección, la masturbación y las relaciones sexuales (sobre todos en aquellas que impliquen penetración)”. Además, “dificulta los movimientos del prepucio, encorvando el glande o dificultando la retracción de la piel prepucial durante la erección”, detalla el experto. En ocasiones, también puede ocurrir que “la tensión forzada de la piel provoque su agrietación, apareciendo irritación y picor en la piel del prepucio”.

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