Relaciones como el poliamor y su impacto en pareja

Dentro de las relaciones abiertas, el poliamor y el intercambio de pareja son las variantes más habituales. “En el poliamor se tienen diferentes relaciones consentidas a nivel emocional y sexual fuera de la pareja, y estas pueden ser de larga duración. En cambio, las parejas swingers son monógamas en el plano emocional y acuden a locales de intercambio de parejas para tener relaciones sexuales esporádicas”.

En contra de lo que se puede pensar, “es posible que una persona monógama no sienta celos y una poliamorosa sí los sufra. Ni la monogamia es la panacea del amor ni las relaciones poliamorosas, tampoco. Elegir una u otra opción puede depender del momento de la vida que esté atravesando esa persona”.

Seguir esas normas es importante para no llevarse sorpresas: “Un caso que llevé en la consulta de Sexología fue el de un chico que le propuso a su novia hacer un trío con otra chica. Su pareja accedió, las dos chicas se enamoraron y su novia le dejó. Cuando incorporas a otra persona a tu fantasía sexual, tú eres el director de escena, pero cuando haces que esa fantasía se convierta en realidad, ya no controlas la situación”.

“Otro caso en el que no se cumplieron las normas establecidas fue el de una pareja poliamorosa que decidió tener un hijo. Ella se quedó embarazada y acordaron cerrar la relación durante el embarazo y unos meses después del parto y no tener contacto emocional ni sexual con otras personas. Él no cumplió con lo acordado”.

En ocasiones, los acuerdos que establecen los miembros de una relación abierta son “tan sencillos” como no liarse con personas del mismo trabajo. Uno de los motivos es que no todas las empresas aceptan el poliamor.

Además de llegar a pactos entre los miembros de la relación, es importante que haya mucha comunicación y mucho respeto. “En las relaciones monógamas, el problema es que muchas veces no se habla de lo que se permite y lo que no”.

Una condición indispensable de la relación abierta es que esa comunicación sea honesta. “Tienes que hacer algo porque a ti te apetece hacerlo, no por dar concesiones a tu pareja. Además, hay que tener claro que en todo momento puedes decir que no. Algunas personas acceden a ir a un local de intercambio de parejas y, una vez allí, lo pasan mal, ya que no les gusta ver a su pareja manteniendo relaciones sexuales con otras o ellos mismos no quieren practicar sexo con otros”.

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